El fomento de la lectura es uno de los dos ejes estratégicos para los que fue creada la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en 1981. Este concepto admite significados bastante variados, pero esa indeterminación, lejos de ser un problema, es lo que nos permite trabajar en ámbitos tan diversos como las acciones con familias con bebés, la mejora de la calidad de la experiencia de usuario en las bibliotecas, la percepción que tiene la gente joven sobre la lectura, el aumento de la calidad de vida de las personas mayores, el diseño de un sistema europeo para poder las comparaciones entre los datos de los diversos países, el desarrollo de una app para evaluar el impacto de los proyectos de lectura o los efectos de las capacidades de lectura en la convivencia democrática, entre muchas otras dimensiones.

Puede decirse que la lectura es un cierto tipo de tecnología porque su fundamento está precisamente en una «tecnología humana» por excelencia: la palabra. Así lo han explicado distintos autores y, para mi gusto, de forma más sólida y clara lo ha desarrollado Walter Ong. El origen etimológico de las palabras «tecnología» y «arte» nos enlaza a los hispanohablantes y resto de las culturas de raíz occidental con una relación interesante para entender nuestra vida y tratar de mejorarla.

Vemos que suele ponderarse lo maravilloso que es leer un libro para entretenernos durante el tiempo libre, pero no sólo es una forma de disfrute, sino que también estamos dando forma a nuestros pensamientos, percepciones y nuestros sentimientos, lo cual tiene un impacto en nuestras actitudes, creencias sociales y políticas. En un momento en el que se habla en Europa de estrategias defensivas y de un replanteamiento geoestratégico, la FGSR promueve una iniciativa en la que se vincula el fomento de un tipo de lectura ambiciosa (por sus exigencias semánticas, de complejidad del contenido, de formato largo y de apropiación reflexiva) con el fortalecimiento de la cultura democrática y el pensamiento crítico. El punto de partida es que el mayor activo de Europa es su capital humano y la convergencia de la ciudadanía hacia proyectos comunes. Por esta razón nuestra fundación lidera con otras tres entidades de otros países una iniciativa que se convertirá en acciones experimentales, evaluación de resultados y difusión de ideas innovadoras. En definitiva, esta es la secuencia típica de nuestra forma de trabajar.

La secuencia consiste en un ciclo de cuatro etapas que se inicia con investigaciones destinadas a identificar desafíos en el campo en el que trabaja nuestra institución (la lectura en un sentido muy amplio); el segundo paso consiste en el diseño de modelos de actuación para resolver dichos desafíos a los que se enfrenta la cultura lectora en la sociedad; cada uno de esos modelos es testado a través de una o varias implementaciones y, una vez culminada esa tercera etapa de experimentación, la FGSR lleva a cabo la labor de transferencia de las lecciones que ha aprendido, que se desarrolla a través de publicaciones, cursos, intervenciones en seminarios y congresos o mediante la asesoría técnica a las administraciones públicas o asociaciones del sector.

Leer te permite soñar, mejora la concentración, potencia la creatividad y la empatía.

La lectura es un viaje sin límites donde la imaginación es la única frontera.

En este año hemos podido trabajar una vez más con Mediaset en el mes de abril de 2026 y su aportación ha dado difusión a la idea de que la lectura es un empeño compartido entre todos.

Luis González
Director general de la FGSR

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