Casa del Lector

Casa del Lector es un centro dedicado a los lectores que viven en una sociedad en la que lo digital se ha extendido de un modo generalizado y por ello es un espacio en el que os propios lectores son quienes ayudan a la Fundación a definir los caminos del universo de la lectura. Este centro ocupa cuatro naves de Matadero Municipal de Madrid a partir de la cesión de estos espacios por parte del Ayuntamiento de la ciudad en el seno de un potente complejo cultural –Matadero Madrid–. Desde que Casa del Lector fuera inaugurada por los Reyes de España en octubre de 2012 se ha convertido en el epicentro de la conversación entre los profesionales de las industrias culturales de todo el mundo. Se han desarrollado algunas de las experiencias más innovadoras en el entorno de las múltiples lecturas, se han celebrado exposiciones que se han vinculado a clubes de lectura o aplicaciones para dispositivos y se ha convertido en uno de los centros culturales de vanguardia más relevantes de Madrid.

Peñaranda de Bracamonte

La actividad de la Fundación en Peñaranda de Bracamonte se inició con la inauguración del Centro de Desarrollo Sociocultural en 1989.  El CDS nació con la vocación de servir como ejemplo de un nuevo concepto de biblioteca que integraba servicios informativos, formativos y culturales y este modelo de trabajo fue seleccionado por la EOI como uno de los veinte casos de excelencia en el ámbito de la gestión de las Administraciones Públicas, en este caso referido a la dinámica de colaboración público-privada. En 2017 la Fundación decidió donar el edificio y todos sus bienes al Ayuntamiento de la localidad y mantener una actividad de innovación a través de proyectos experimentales en torno a la lectura y las bibliotecas.

El 25 de octubre de 2006 se inauguró el Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas, en la misma localidad, con los objetivos de potenciar el uso racional e innovador de las herramientas de la Sociedad del Conocimiento en el medio rural. Su creación, precisamente gracias a las posibilidades ofrecidas por internet, fue una respuesta de la Fundación a la necesidad de integrar lo digital en la comunidad y en la educación y de experimentar nuevos proyectos para dotar de rentabilidad social al uso de las tecnologías actuales y proyectar la creatividad y capacidades de una comunidad situada lejos de los grandes centros de producción de contenido.

La Unión Europea apoyó desde sus orígenes la creación y las actividades de este centro, como parte de su política de desarrollo regional. Desde 2006 el CITA ha impulsado a las empresas locales, ha fortalecido las relaciones de su comarca con regiones transfronterizas en Portugal, ha implantado avanzados programas para la incorporación de diversas tecnologías en las aulas, ha generado una vasta biblioteca escolar digital y se ha convertido en líder de la formación en línea.

La Fundación ha creído desde un principio que parte de su papel en la sociedad es movilizar las fuerzas creativas y las capacidades de la comunidad para lanzar nuevas ideas y proyectos. Por eso es crucial subrayar el éxito que supone, desde el proyecto del CITA, el impulso a la generación de empresas locales que proyectan su actividad a una escala global en el campo de la consultoría tecnológica, desarrollos de soluciones de formación, herramientas digitales y servicios de carácter innovador.

Planeta Imaginario

En 1985 la Fundación inauguró en Salamanca el Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil (CILIJ) con la voluntad de trabajar para los lectores en su primer contacto con los libros. Este centro se caracterizó por la innovación y la heterodoxia de sus propuestas, concebidas siempre desde la cercanía a la mirada y las necesidades del lector más joven. El trabajo de estos años ha consolidado al centro de la Fundación en Salamanca como una referencia internacional, a través de sus programas de promoción de la lectura diseñados para prelectores y lectores de edades comprendidas entre menos de un año hasta dieciocho años. En 2015 se lanzó el proyecto Planeta Imaginario. Se trata un iniciativa educativa y cultural de colaboración entre la Escuela de Música y Artes Escénicas Monk y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, donde conviven dos espacios educativos: uno dedicado a la formación en Música, Danza, Artes Escénicas y Visuales, y tres espacios de bibliotecas para niños, jóvenes y adultos.