Amadeo Petitbò

Amadeo Petitbò conversa sobre sus lecturas y la importancia del hecho lector en la educación con Antonio Basanta. El prestigioso catedrático de Economía Aplicada ha sido también, junto a otros cargos en instituciones españolas relevantes, Presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia y ha sido también Director de la Fundación Rafael del Pino.

Como muchas personas de su generación entró en la práctica de la lectura gracias a los maestros, pero recuerda también la importancia de los primeros libros que le regalo su abuela: novelas de Emilio Salgari y las ‘Aventuras de Guillermo’.

Desde un enfoque general Petitbò piensa que la lectura es un equipaje crucial para cualquier profesional; más allá de la habitual ‘especialización’ de corte continental, es muy partidario del enfoque de la Universidad de Oxford, en donde es necesario que se cursen dos estudios muy diferentes. No basta una lectura especializada para construir una carrera profesional: ‘Un economista tiene que leer muchos libros de economía pero no solo de economía, pero, al mismo tiempo, tiene que leer cosas distintas porque la economía es causa y efecto de lo que ocurre en la sociedad y solamente tienes capacidad de entender los fenómenos si lees cosas diversas’.

Desde la perspectiva de su biografía lectora, recuerda el gran impacto de un maestro en el inicio de su interés por la lectura: les educaba la atención porque les explicaba cosas y luego se las hacía explicar. Petitbò atribuye a la intervención de este maestro y a los castigos que se le imponían en el colegio de Los Escolapios porque interiorizó la disciplina y aprovechó esos ratos de soledad para la lectura.

Para Petitbò es necesario enseñar a leer a los niños y a disfrutar con los libros. Lo más preocupante es que hay aún muchas domicilios familiares en los que no hay libros. En esta conversación valora los muchos aspectos que influye la experiencia lectora en la educación y los cambios sociales que se están experimentando.

En su faceta como escritor necesita estar rodeado de libros y es tal la importancia que da a la lectura que en su decisión de jubilarse influyó mucho la necesidad de leer que cualquier otra cosa. En esa faceta se ha impuesto retos como, por ejemplo, leer veinte mil páginas a lo largo de un año. Ahora se puede permitir la lectura de poesía, ensayo y, sobre todo, Historia, para reinterpretar la que se aprendió o la que se le enseñó en la infancia.

Por ejemplo, le interesa mucho entender algún fenómeno sorprendente como que en un momento tan temprano, como el año 1963, se aprobara una ley en España contra las prácticas que infringiesen la libre competencia. Ahora está descubriendo matices que cuando los leía, hace treinta años, no había sabido ver y también detectar que lo que había subrayado entonces era una ‘perfecta estupidez’ y que no había subrayado lo importante.

Para Petitbò su relación con la lectura es tan intensa que podría repetir la letra de aquella canción: ‘Sin ti no soy nada’.

Se pregunta si uno es más sabio porque ha leído más libros o ha leído más libros porque es más sabio.

El catedrático de Economía Aplicada opina que es fundamental que los estudiantes, en cuanto lectores, aprendan a ser personas libres y a no asumir, sin más, lo que cualquier profesor les diga o la interpretación que haga de un determinado libro, porque carecer de criterio propio es renunciar a la libertad.

En definitiva, para Petitbò leer es muchas cosas; una satisfacción que permite conocer, aprender, criticar y discutir con uno mismo.